Yo soy hincha de Colón

 Yo soy hincha de Colón

Negro, MI BUEN AMIGO... 

Solamente quien siente correr por sus venas una sangre que no es roja, sino simplemente sangre y luto como le escuchaba decir a “El Bachiller” en sus comentario radiales, puede entender lo que significa este ascenso.

Para cualquier hincha común, para cualquier ser humano normal, es un ascenso, una satisfacción, un logro, una explosión de jubilo, una vuelta olímpica, un algo de alegría, pero para un HINCHA DE COLÓN, es mucho mas que todo eso, no tiene explicación, no tiene razón, no tiene limites, y quizás no tenga freno tampoco.

Me basta recordad las primeras transmisiones radiales cuando las voces de Ortega Moreno y sus comentaristas me traian esos tiros libres de Eulalio Gomez que pasaban lamiendo el palo (habran pasado tan cerca, que uno alimentaba la ilusión de que le hubiera fallado la vista al relator o se hubiera roto la red, y realmente hubiera sido un gol de Colón), o los comentarios acidos de los viejos hinchas que me contaban con mezcla de rabia y rencor de “aquel partido con Sarmiento”.

Quien no hizo la caravana, quien no estuvo en la vuelta olímpica, quien no estuvi en Buenos Aires, quien no vivía en Santa Fe, no puede saber, ni dimensionar, lo que fue el campeonato de 1965, llegar a Primera Division de la mano de la calidad de Raul Cardoso, de Orlando Medina, de la fineza de Alfredo Obberti, de la picardia de Nestor Canevari, de la seguridad del “Grindo” Tremonti, o de los cañonazos de Alejo Medina. Fue el UNICO TITULO EN TODA LA HISTORIA PROFESIONAL DE COLÓN, en todos los años de llenar canchas y tribunas por los escenarios de todo el país, de ir reemplazando de a poco todas las maderas del viejo estadio del Barrio Centenario por el nuevo cemento, de ir cubriendo con nuestros trapos rojos y negro miles de metros de alambrados.

Porque no quiero ni mencionar el oprobioso descenso a Primera “C”, ni tampoco el regreso con la reestructuración de 1964, que nos hizo aguantar por un par de años el doloroso mote de “subir por decreto” que dolia mucho mas que un gol en contra, y mas cuando venia de los “tatengues”. Habia que ser muy de Colón para aguantar tanta cargada, para ponerse la camiseta rojinegra y llegarse hasta la cancha a ver aquellos viejos equipos de la “C” con tono de partido de barrio, camisetas desteñidas, gorditos pasados de edad y kilos, y nosotros firmes alla arriba en la tribuna.

Hasta hoy, fueron noventa años con una sola vuelta. Fueron los quince años gloriosos de Primera Division con equipos de alta calidad, escapando al descenso en algunos torneos, maldiciendo el reglamento en otros (cuando fuimos segundos de Boca y no pudimos jugar las semifinales por diferencia de puntos) pero regando las canchas con el alma de Colón a cuestas. Hasta que un dia de 1981, vinieron Diego y los muchachos de la Boca para terminar de armar su vuelta olímpica en Santa Fe, y nos fuimos para la vieja “B”, con la cabeza gacha, derrotas y hasta resignados de que mas no se podía dar. Nos fuimos con San Lorenzo, como para ver quien volvia mas rápido.

La cruda realidad, los errores, la suerte, nos dejaron catorce años en el ascenso, siempre en la punta de la tabla de recaudaciones, siempre con la cancha llena, siempre con un buen equipo, siempre con figuras, siempre candidato, siempre en las Finales, y siempre con ese estigma clavado en el alma “Sabalera”, no subir. Llenamos canchas en todos lados, gastamos colectivos viajando a todas partes, fuimos tapas de los diarios (nosotros, los Negros llenando las tribunas) y el equipo, siempre nos dejaba en la puerta.

Hay que ser de Colón para volver de Córdoba después de los penales contra Banfield; hay que ser de Colón para bancarse perder catorce finales de todos los años, para matar catorce ilusiones, y VOLVER SIEMPRE. Por eso, hoy el ascenso no tiene precio, tiene gusto a todo y a nada, mas de un Colonista le dirá que es el día mas lindo de su vida, olvidándose del nacimiento del pibe, o el dia del casamiento, o de la tarde en que se recibió, o de la noche que se puso de novio.

Hay que ser de Colón para saber cuanto vale este ascenso. Cuanto cuesta un ascenso regado con litros de agua salada de lagrima de tantas tardes, con sudor de gritar y grita con la banderas que terminamos enrollando con la bronca de un gol en contra o un penal errado. Si usted llora conmigo de alegría y no entiende porque el corazón rompe el pecho, y de la boca le salen los gritos que su cabeza ni comprende, entonces, vos Negro, también sos de Colón como yo.

Si usted se emociona y me comprende, y es capaz de aplaudirme, de acompañarme o de reírse conmigo, entonces, vos flaco, sos hincha de futbol y entendes de esto y sabes todo lo que esperamos este ascenso.

Si le parece que estas frases no tiene sentido, o son producto de un paranoico, usted, señor, es de hielo, o nunca vivi en una cancha la emoción tan pura que significa ser hincha de futbol de verdad. Pero no



De la revista "Solo Futbol" a la hinchada de Colón.

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